Pachito Santos y la crisis venezolana

GERMÁN AYALA OSORIO (*) 

Que “Pachito” sea reconocido por ser lenguaraz, y actuar, en público y en privado, como un menor de edad, mimado y malcriado, no puede hacernos perder de vista de su talente belicoso y fascista que exhibió como vicepresidente de Uribe.    

 “Todas las opciones deben ser consideradas en la crisis venezolana”, señaló Francisco Santos, embajador de Colombia en Washington. Dentro del paquete de medidas, el funcionario contempla, por supuesto, una intervención militar, que pondría al país en la mira de las fuerzas armadas venezolanas. De inmediato, el presidente Duque salió al paso a las declaraciones del exvicepresidente de Uribe, y señaló, con el carácter tibio que lo caracteriza, que él “no tiene un espíritu belicista”.

Dadas las complejas circunstancias que se viven en la frontera colombo-venezolana y las tensas relaciones bilaterales con el gobierno de Nicolás Maduro Moros, la aclaración de Iván Duque deja dudas sobre la real política exterior de Colombia frente al caso venezolano. Hay tres hechos que no se pueden olvidar: el primero, lo que en su momento señaló Álvaro Uribe Vélez en relación con la Venezuela de Chávez Frías: “me faltó tiempo para intervenir militarmente en Venezuela”1; el segundo, que Francisco Santos es cuota política y ficha ideológica del expresidente Uribe en Washington; y el tercero, las presiones que recibe el presidente Duque del senador del Centro Democrático, que claramente le resta capacidad de maniobra.

Por lo anterior, el acto de habla de Francisco Santos hace parte de un proyecto político de los miembros de la derecha y la ultraderecha venezolana, con el apoyo de sus homólogos en Colombia, para desestabilizar el régimen de Maduro y reestablecer la democracia liberal y, por esa vía, recuperar las relaciones económicas bilaterales.

Además, lo dicho por el embajador de Colombia en Washington hace parte del proceso de debilitamiento del multilateralismo que implementó el entonces presidente Juan Manuel Santos, con el objetivo de buscar apoyo internacional al proceso de paz adelantado con las Farc – EP. Por el contrario, Iván Duque (2018 – 2022), siguiendo instrucciones del ex presidente Uribe y de una parte importante del Establecimiento, claramente busca reestablecer las históricas relaciones bilaterales con el país del Tío Sam, fuertemente ancladas a la lucha antinarcóticos y a la vigilancia del entorno suramericano, utilizando a Colombia como territorio para adelantar operaciones de inteligencia en contra de aquellos gobiernos de la región que viraron a la izquierda o que insisten en mantener prudente distancia con las políticas de los Estados Unidos frente a esta parte del hemisferio.

Por supuesto que lo expresado por “Pacho” Santos es de una enorme irresponsabilidad política, pero no constituye una salida en falso del funcionario. Por el contrario, lo dicho por el ladino funcionario debe entenderse como parte de la “nueva” política bilateral de Colombia con los Estados Unidos. Que “Pachito” sea reconocido por ser lenguaraz, y actuar, en público y en privado, como un menor de edad, mimado y malcriado, no puede hacernos perder de vista de su talente belicoso y fascista que exhibió como vicepresidente de Uribe.

Adenda: no se trata de defender el régimen de Maduro. De lo que se trata es de preservar el principio de la autodeterminación de los pueblos. Corresponde a los militares y al “pueblo” venezolano, encontrar las salidas a su crisis institucional2, política, social y económica.
Edición 606 – Semana del 21 al 27 de septiembre de 2018

1 Véase: Uribe reconoce que “le faltó tiempo” para intervenir militarmente a Venezuela.
2 Véase: Farc, castrochavismo, Venezuela y la Izquierda.

(*) Comunicador social y politólogo

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