Leandro Díaz, más que un compositor vallenato

NELSON LOMBANA SILVA 

El artículo publicado por la revista Taller No. 42, acerca de un reportaje que concedió el maestro Leandro Díaz, al periodista Roberto Romero, del semanario VOZ La verdad del pueblo, resulta bastante llamativo e ilustrativo, por cuanto el famosísimo canta autor del folclor vallenato, expresa públicamente su forma de pensar políticamente.

Sorprende gratamente su postura y posición política, la cual ha sido totalmente ignorada por la prensa del establecimiento. Esta no ha dudado en dividir su personalidad, presentando solamente su parte artística, su creación poética y musical.

En eso ha sido mezquina la prensa del establecimiento. No duda en destacar su capacidad artística para cantar y componer los aires de la costa caribe. No así para presentar su pensamiento ideológico y político.

Recuerdo la posición de la prensa, en relación con el laureado escritor colombiano, Gabriel García Márquez. En realidad es la misma: De un lado el gran escritor, pero del otro lado, el “comunista” que hay ignorar, desconocer y rechazar.

Gabo le salió a esta posición mediática ignominiosa, afirmando que él era uno solo y no dos como lo insinuaba la prensa, especialmente El Tiempo.

Hubo y hay grandes personalidades en distintas áreas de conocimiento, que han tenido pensamiento de izquierda, pero que los medios masivos se han cuidado celosamente de decirlo. Cantinflas, Leonardo Da Vinci, por ejemplo.

“La alternativa es el Socialismo”

El pasado 20 de febrero cumplió 90 años de su nacimiento, una de las glorias de la música vernácula de la costa caribe, el vallenato: El maestro Leandro Díaz. Murió el 22 de junio de 2003.

Pocos saben que asistió al noveno festival de VOZ La verdad del pueblo, 1987 en Bogotá. Igualmente que tuvo una profunda admiración por la Unión Patriótica, rechazando el genocidio de que fue objeto por parte del binomio militar – paramilitar.

“Desde hace mucho tiempo he venido pensando en estas cosas de que el pueblo ha sufrido mucho y como yo ando por los pueblos oigo sus quejas. Yo no miro pero escucho y capto. Se nota desde tiempos la inconformidad, pero antes era muda, no hablaba. Pero ahora la gente no calla y busca una salida y que para mí no puede ser otra que el Socialismo”, señaló.

Ante todo, el maestro Leando Díaz era pueblo. En esa posición pudo diferenciar claramente el pensamiento de su clase y el pensamiento de la clase dominante. Al referirse a esta última, dijo: “Casi siempre piensan en sus intereses egoístas. Es muy raro que piensen en los demás. Yo los oigo hablar no más”.

Leandro Díaz se compenetró más con su clase. El brillo de su fama no lo deslumbró, como sucede con tantos y tantas que saliendo del anonimato, se olvidan de su procedencia, de su clase social.

“Yo canto para el mundo y mis parrandas las hago más con el pueblo. Inclusive a mí me gusta que una chica del pueblo me pida una canción. Ando más con el pueblo que con el rico. Y por no ser así el pueblo se resiente con algunos artistas después de que los han hecho crecer. Hay artistas que llegan hasta negar su origen. Yo al contrario soy de los que voy a visitar a la gente y me gustan los sancochos del pueblo”.

“La violencia se debe a la disparidad social”

De la Unión Patriótica y del sentido de la lucha revolucionaria del pueblo, anotó: “A la Unión Patriótica le han matado unos cuantos, pero es porque busca con el pueblo que haya cambios y los que están mandando no quieren aceptar. Y la violencia se debe a eso, a la disparidad social. Es que este es un país que vive tan disparejo como los dedos de la mano. Pero todas las revoluciones del mundo necesitan lucha y sacrificios y la sangre del pueblo, por desgracia. Y todo puede morir en el hombre menos sus ideales y aunque dure siglos estos terminan por llegar”.

¿Cómo salirle al paso a la criminalidad del Estado Capitalista? El maestro de maestros, parece tener la respuesta acertada: La unidad.

En palabras suyas: “Ante todo con la unidad del pueblo que mucho nos hace falta para terminar con los enemigos. Y eso nos costará muy caro. Están tomando conciencia que la cosa va para adelante y tratan de frenarla lo más posible. Esa es la explicación a la campaña de exterminio. Los enemigos poderosos no se van a quedar quietos. Pero si con haber triunfado Cuba a la Revolución todavía la ataca y no dejan un día de hablar mal de Fidel Castro. Es que el enemigo no duerme”.

El maestro Leandro Díaz se inspiró siempre en el pueblo. Sus versos y sus composiciones tuvieron el calor y la fuerza popular, no se inspiró en la gran oligarquía. Dice: “Yo nunca le he compuesto a las niñas de la sociedad. A la mujer que yo le he cantado es a la mujer de mi clase. Matilde Lina era una campesina”.

El vallenato es una expresión musical propia del pueblo, salida de su entraña, que con su comercialización, se apoderó la clase dominante para su usufructo económico. Lo mismo ocurrió con el tango en la pampa Argentina o con el Rap en Estados Unidos.

“Los ricos siempre han bailado el acordeón. Sí, toda la vida. Lo que pasa es que al principio lo hacían a escondidas pues le daba vergüenza por ser una música que venía del pueblo. Ahora se lo han tomado alejando al pueblo de sus creadores que prefieren tocarles a los personajes y a los políticos. Por eso el pueblo colma la plaza Alfonso López en Valledupar para poder verlos pero el festival es cada abril. El resto del año le toca resignarse con las emisoras porque ni a una caseta puede entrar”, subraya.

Esta es la parte oculta del maestro Leandro Díaz y quizás de numerosos artistas y personajes influyentes en las diversas áreas del conocimiento, que los medios masivos de comunicación callan deliberadamente y que la página web: www.pacocol.org y el semanario VOZ La verdad del pueblo, sacan a flote sin miedo y con suma responsabilidad.

Apostilla: Saque algunas copias y entréguelas personalmente a algunos artistas y cultores de su ciudad y región. Tome nota de sus reacciones. Buenas, buenas…

García Márquez y Leandro Díaz en parranda

 

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