Colombia se sacude, el proceso unitario avanza

NELSON LOMBANA SILVA 

Los resultados de la consulta contra la corrupción presentados ayer en toda Colombia y allende de las fronteras, indica que no se pudo cumplir con el objetivo y la meta presupuestada. El umbral lo impidió.

Sin embargo, los resultados finales, escrutado el 99.30 por ciento de las mesas, arrojan una votación válida de 11. 475. 917, lo cual es altamente significativo en un país antidemocrático, descompuesta su clase dirigente y donde se hace un plebiscito por la paz y se pierde.

Son unos resultados que seguramente los corruptos de alta alcurnia, ni imaginaron, por cuanto consideran que el pueblo no tiene capacidad de pensar y actuar por sí mismo y tiene que esperar que ese círculo mafioso ordene.

Ese círculo mafioso y descompuesto en estos momentos tiene tres caras visibles y representativas: Álvaro Uribe Vélez, Andrés Pastrana Arango y Cesar Gaviria Trujillo.

Su ocaso es inexorable. Se mueven en el estiércol de su misma putrefacción, los sostiene Estados Unidos, para que presten el país para invadir militarmente a la hermana república bolivariana de Venezuela. Son en verdad cuerpos políticos insepultos.

El presidente Iván Duque Márquez no es más que un dócil arlequín que recibe órdenes mansamente de la Casa Blanca, el Pentágono y los tres chiflados por el poder.

Así, los resultados finales en esta puja entre la decencia y la indecencia, entre la transparencia y la corrupción, son altamente significativos, casi podría calificarse de históricos. Un pueblo, prácticamente, a puro pulso, por intuición y desafiando el terrorismo de Estado militar – paramilitar, por su propia cuenta hizo campaña y por su propia cuenta se movilizó a las urnas.

Basta ver la forma mezquina y miserable como los medios masivos informaron antes, durante y después de la consulta anticorrupción. Realmente produce náuseas, asco y fastidio, en los que aún defienden o defendemos con pasión los principios éticos del periodismo.

Lo cierto es que se consolida un proceso democrático en Colombia. El pueblo viene abriendo los ojos y viene liberándose de los aparatos ideológicos y represivos que se ha valido esta pútrida oligarquía liberal- conservadora para sostenerse en el poder por más de 200 años de forma ilegal e ilegítima.

En el fondo es un triunfo. Así lo debe entender el pueblo. Colombia se ha sacudido, el proceso democrático y revolucionario avanza, se hace más fuerte y exige de los distintos dirigentes populares y de izquierda, más compromiso, más tino y más coherencia para avanzar. No pudimos tumbarle la puerta para sacarlos a sombrerazos a responder ante los estrados judiciales, pero les estamos respirando en la nuca. Prácticamente, lo tenemos enfrente. Hay, entonces, que profundizar la unidad, la organización y la movilización.

Seguramente, esta violenta burguesía buscará un distractor para tratar de desviar el verdadero significado de estos resultados. No es raro que saque a flote el mismo y manido cuento del “castrochavismo”, tampoco que preste el territorio para invadir militarmente a la República Bolivariana de Venezuela y saque a relucir el “nacionalismo” y el “chauvinismo”. No hay que caer en esa trampa. Los grandes líderes nacionales no pueden seguir hablando pestilencias de este proceso, solo para congraciarse con la clase dominante. La campaña electoral ya pasó. Hay una nueva realidad, la que hay que construir con suficientes bases.

La correlación de fuerzas alcanza unas dimensiones importantísimas. Hay que continuar desarrollándola con trabajo, organización y perseverancia. Es decir, con profundo espíritu unitario. Toda fuerza por pequeña que sea hay que tenerla en cuenta con respeto, consideración y admiración, permitiendo su desarrollo dialéctico. La unidad es táctica y estrategia, dijo el heroico guerrillero Ernesto Che Guevara. No hay otro camino para vencer.

Felicitaciones a todos los votantes, hombres y mujeres, que salieron a dar la batalla. Felicitaciones a los medios alternativos de comunicación por su cubrimiento especial, sin lugar a dudas fueron factores decisivos en estos resultados tan extraordinarios.  La lucha continúa, adelante.

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