Apuntes esenciales de la reconversión económica anunciada por Maduro

Este lunes 13 de agosto el presidente Nicolás Maduro efectuó una nueva serie de anuncios y reafirmaciones sobre lo que ha denominado un reacomodo y viraje en la política económica venezolana: el Programa de Crecimiento y Recuperación Económica.

Sobre esto, dio relevancia a la necesidad de construir un esquema de gestión económica “virtuoso, equilibrado, sustentable y sano”, según sus palabras, dirigiendo nuevamente señalamientos contra el nocivo esquema de capitalismo rentista petrolero que ha prevalecido en la vida venezolana.

Maduro fue enfático en reseñar el lanzamiento de un nuevo pensamiento económico venezolano, “de factura nacional”, para “impulsar la estabilización y normalización de la vida económica”. Enfocado para superar o “voltear la tortilla” del “modelo de guerra económica” interna y externa que, a su juicio, ha pretendido la “destrucción de la economía y la cohesión social”.

El mandatario hizo una síntesis para explicar que el pretendido rediseño de la economía venezolana se deslinda de la visión neoliberal que siempre prevaleció ideológicamente como expresión falazmente alternativa al enfoque estatista venezolano. Evitando caer en maniqueísmos teóricos, reseñó que su propuesta se encuentra “acorde a la realidad venezolana y expresión de un nuevo enfoque”, que a simple vista puede calificarse de sumamente novedoso y además pragmático. Maduro incluso habló sobre una recuperación económica “palpable” a dos años.

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Precio de la gasolina. Evitando el cortoplacismo, el ejecutivo prevé que el plan de adecuación del precio de la gasolina es a dos años como máximo. El aumento de su valor es una medida que tiene múltiples factores a tomar en cuenta, por lo que requiere un proceso a cuenta gotas.

Reconversión y cono monetario. El presidente venezolano declaró el lunes 20 de agosto como no laborable, por la puesta en marcha de una “reconversión monetaria y reconversión económica integral”. Calificó esa fecha como un “punto de inflexión”. Desde ese día, la entrada en vigencia del nuevo cono monetario y la reconversión con la supresión de cinco ceros a la moneda vendrá acompañada de un feriado para “facilitar la adaptación creciente” de esas medidas monetarias, facilitando los aspectos logísticos y operacionales que la harían efectiva.

Agregó que ya las piezas del nuevo cono están en manos del sistema bancario nacional y entidades públicas y privadas. Agregó que el Banco Central de Venezuela (BCV) tiene “suficientes” reservas de piezas, y señaló que el nuevo cono coexistirá con el cono vigente, y que éste servirá para operaciones al menudeo o menor monto, dado que las piezas del nuevo cono son de muy alto valor para un gran conjunto de operaciones rutinarias en efectivo.

Dos unidades contables. El Presidente reafirmó a la criptomoneda venezolana, el Petro, como elemento relevante en su política económica. Esta vez señaló que en la economía interna habrá dos variables contables, el Bolívar Soberano y el Petro, que entrarán en vigencia desde el lunes 20 de agosto.

Señaló que el Petro será una unidad contable obligatoria para referenciar las operaciones de PDVSA, una despedida a casi 100 años de referenciación alrededor del dólar estadounidense. Para efectos de la economía interna, la referenciación de precios funcionará acorde a dos modalidades, por Bolívar Soberano y por Petro. Esto, aunque tendrá inicio desde el 20 de agosto, se incorporará progresivamente en las rutinas económicas una vez vaya avanzando lo que Maduro señaló como “la reconversión integral” de la economía.

Para efectos prácticos, esta medida hace suponer que el Petro entrará sucesiva y progresivamente como valor de referencia o esquema monetario alterno dentro del hábitat monetario nacional, tal como lo ha hecho el dólar, pero a causa de los desgarramientos y estragos de la turbulencia económica venezolana.

Si bien el Presidente aclaró que hay muchos detalles técnicos que “se irán revelando progresivamente”, es probable que el esquema pueda parecerse al implementado por Cuba, al asociar su moneda oficial el Peso, al CUC, una moneda alterna creada para resolver asimetrías creadas por el dólar americano. Con las salvedades a las que sin dudas hay lugar.

Anclaje cambiario. En sus anuncios, Maduro reafirmó la política de anclaje del Bolívar Soberano al Petro como talante de “un verdaderamente nuevo sistema cambiario”. Desde el lunes 20 de agosto, esta medida entrará en vigencia. El Presidente apuntó que el BCV publicará diariamente cifras oficiales del funcionamiento del anclaje del Bolívar Soberano a la criptomoneda, así como el valor del Petro frente a las divisas extranjeras.

Queda por aclararse si el Petro sostendrá su anclaje al valor del barril venezolano de petróleo, o si en esta nueva etapa la criptomoneda podrá adquirir valor de mercado acorde a su cotización. Es ese uno de los denominadores que también “progresivamente” se irá dilucidando. Maduro, en este punto, no señaló cuál será el valor equivalente o tasa del Bolívar Soberano frente al Petro desde el próximo lunes.

Enfatizando que aún hay muchos detalles técnicos por aclarar, de entrada la nueva propuesta monetaria tiene como principal característica lo verdaderamente particular y novedosa que es para la economía venezolana. Para empezar, el país no ha conocido jamás una política de anclaje con una divisa convertible de tipo criptomoneda emitida por el mismo Estado. Lo habitual en políticas económicas es el anclaje al dólar. Y Venezuela se está deslindando de él.

Por otro lado, el discurso del mandatario venezolano parece reafirmar cada vez más las diversas hipótesis que apuntan a que la política económica prepara un muy particular esquema de Caja de Conversión, pero prescindiendo del dólar estadounidense y aplicando el Petro venezolano. De aplicarse ese tipo de Caja de Conversión, el anclaje, además de cambiario, sería monetario. ¿Qué significaría esto? Que la cantidad de Petros determinará el circulante en bolívares. Una medida que podría revertir la emisión monetaria o la monetización del déficit fiscal. Cuestión aún por determinarse.

Anclaje de salarios y precios al Petro.  La colocación del Petro como unidad contable simultánea al Bolívar Soberano viene acompañada, además, de otro anclaje adicional: el de salarios y precios al criptoactivo venezolano. Otro esquema de referenciación del valor de la moneda frente a los bienes y servicios.

La medida apunta a “recuperar la capacidad adquisitiva y reestablecer el poder de compra de la población”, refirió Maduro. Agregando que, desde ese punto, la aspiración es a relanzar un esquema de precios máximos al consumidor, el cual “debe protegerse escrupulosamente”.

Entonces hallamos, según los anuncios, que hay un replanteamiento al sistema de precios. Esto significa que los precios sólo deberían comportarse acorde a la variación del Petro, podrían subir sólo si sube el Petro. Lo mismo aplicaría para los salarios. Los salarios deberían subir sólo si sube el Petro.

Ese ítem hace suponer, nuevamente, que el anclaje del Bolívar al Petro podría ser también monetario, y que, además de ello, el ejecutivo prescindiría de la emisión monetaria para financiar el déficit. Una medida de índole fiscal que pretende cambiar las condiciones macroeconómicas que aceleran la inflación.

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