Luis Arce: construimos un modelo económico redistribuidor en Bolivia

Por Laura Bécquer Paseiro*

La Paz (PL) Es considerado uno de los artífices del exitoso y elogiado modelo económico vigente en Bolivia. Alejado del escenario gubernamental por cuestiones de salud, el profesor Luis Arce Catacora habla de esa iniciativa como lo más preciado que tiene.

Conocí a Evo Morales cuando asumió la presidencia. Me mandó a buscar junto con Carlos Villegas para recoger las visiones de los distintos movimientos sociales, pueblos originarios, campesinos y cuestionarnos entre todos el modelo económico vigente en el país que tanto daño había hecho, comenta en diálogo con Prensa Latina.

Planteamos además la solidaridad como principio esencial de las futuras políticas económicas y también la idea de transformar el país y dejar de ser monoproductor, afirmó.

En 2005 presentamos el proyecto que significó un punto de inflexión al plantear la recuperación de los recursos naturales, narra quien fuera ministro de Economía de 2006 a 2017.

Según Arce, lo primero que delinearon fue la necesidad de resolver la herencia neoliberal en el país y ‘para ello había que ir a las técnicas extractivistas tan criticadas por la oposición’.

Siempre hace falta el capital inicial para echar a andar una empresa, explica, lo que pasa es que no nos detuvimos ahí y construimos desde la base un modelo redistribuidor, dijo.

Nos convertimos en un Estado que reparte el excedente de los ingresos del sector de hidrocarburos hacia otros como la minería para no sólo resolver los acuciantes problemas sociales, sino también diversificar la economía, comenta.

Este es uno de los elementos que caracteriza al modelo boliviano y lo diferencia de otros de la región. Al respecto, Arce insistió en la importancia de diversificar la economía y alejar la dependencia de los ingresos de un solo rubro.

Refirió que además de generar ingresos y empleos, se proyecta el segundo paso: la industrialización.

AÚN QUEDA MUCHO POR HACER

A los ojos del visitante, el modelo boliviano muestra un país que recién despierta, económicamente hablando. A juicio del arquitecto del mismo, aún queda mucho por hacer.

Pasar de la nacionalización a la industrialización de los diferentes sectores no es tarea de un día y, aunque se han alcanzado logros en el plano social gracias a esas políticas redistributivas del ingreso, falta mucho, consideró.

Empezamos con los hidrocarburos, pero faltan otros sectores por industrializar como los minerales: hierro, zinc, estaño, el mismo litio que está en proceso ahora, indicó.

Según el exministro, el modelo da todavía para mucho porque hay una gran agenda con grandes metas por cumplir, ‘como convertirnos en el corazón energético de Suramérica’.

Ejemplificó que Bolivia ingresó en la producción de energía limpia, la solar y eólica, pero aún falta la geotérmica y las renovables para alcanzar ese propósito.

Otro asunto pendiente es lograr el desarrollo de la industria turística, indicó Arce, quien añadió que hay medidas con ese objetivo, pero son insuficientes por lo cual llamó a diseñar una política más coherente en ese sector.

Algo en lo que coincide Arce con otros expertos es que el mayor desafío a corto plazo es combinar los tiempos políticos para continuar desarrollando un modelo que comienza a dar sus primeros frutos.

Las elecciones presidenciales de 2019 enfrentarán los dos modelos que han coexistido en Bolivia: el neoliberal y el inclusivo vigente en la actualidad.

Dichas políticas económicas aplicadas desde hace 12 años han permitido un crecimiento económico sostenido, soberano, social e intercultural que a su vez colocó al país entre los primeros con desarrollo por primera vez en la historia.

A lo interno, los cambios se traducen en obras como carreteras, puertos, aeropuertos, red de teleféricos, industrias locales que avanzan a un ritmo nunca antes visto.

arb/prl/lbp

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.

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