¡No más asesinatos para desbaratar el anhelo de paz!

PCC- BUCARAMANGA 

Al mediodía de hoy, miércoles 9 de mayo, se llevó a cabo en el Cementerio Central de Bucaramanga la inhumación del cadáver de Euclides Tolosa Santamaría, exguerrillero de las FARC, que recién había recobrado su libertad como gestor de paz, estando a espera del cada día más remota amnistía en aplicación del Acuerdo de La Habana. Fue asesinado el pasado lunes, a eso de las 6:00 de la mañana, tras haber dejado a sus pequeños hijos en la escuela, en zona rural del municipio de Rionegro.

Varios disparos en la cara acabaron con la vida y la esperanza de un campesino, que después de pagar seis años de cárcel, salió para defender el proceso de paz y para atender a sus dos hijos menores de edad, y a sus padres (él lisiado de manera permanente). Purgó la pena de haberse rebelado contra el crimen y la injusticia y por alzarse en armas como último recurso para defender su existencia, ahora segada ante la indolencia y la complicidad del Estado. Pese a la peligrosidad de la zona no había salvaguarda alguna de la llamada fuerza pública, por lo que los asesinos actuaron a mansalva y con sevicia, amenazando, como en los demás crímenes, la absoluta impunidad.

Se vuelve a repetir la tragedia que llevó al exterminio físico a la UP. Ya son varias las decenas de asesinados en poco más de un año de la firma del Acuerdo. Incluso el ministro de la Defensa salió a justificar varios crímenes similares, por lo que ahora, usando el mismo expediente, la prensa amarillista de Bucaramanga desvía el asesinato por “móviles pasionales”.

En el clima de terror que se extiende a lo largo y ancho del país, además de casi sesenta asesinatos de exmiembros de la insurgencia, se ha producido el homicidio de casi dos centenares de líderes sociales, lo que el Estado, el Gobierno y las clases gobernantes ven como algo normal. Pero lo más grave es que el movimiento popular en su conjunto mira con indolencia tal racha, mientras se urden montajes para tratar de inculpar a los excombatientes con delitos de toda laya y hasta se anuncia investigación por supuestos desvíos de recursos de la campaña electoral de FARC. Se intenta reeditar la perfidia que ha sido característica del Estado y la oligarquía a lo largo de su historia, para violentar los acuerdos a que llega con los rebeldes, para mantener incólume y cada día más impopular su régimen de dominación.

El crimen del camarada Euclides Tolosa Santamaría deja dos niños muy pequeños en completo desamparo. Una exigencia del movimiento social y popular, de las organizaciones políticas, comenzando por la Fuerza del Común, y siguiendo por los partidos y movimientos progresistas, democráticos, alternativos y revolucionarios, es la de que el Estado debe responder por esos niños y por la familia del asesinado, y adelantar la verdadera investigación para castigar a los responsables.

Es hora de que se ponga freno a la oleada de crímenes, atentados, señalamientos sin fundamento, intentos de judicialización; a que se cumpla a cabalidad por parte del Gobierno y del Estado los compromisos que se pactaron con el Acuerdo y que se den las garantías reales para que se pueda caminar por una senda que permita alcanzar la paz. Al ver esta tenebrosa situación, muy seguramente otros actores, en especial las insurgencias del ELN y el EPL podrán examinar con recelo y sin salvaguarda alguna, que alcanzar un acuerdo con el Estado tramposo puede ser simplemente meterse en una trampa sin salida, para que se les cobre con sangre el crimen de haberse rebelado contra el estado de ignominia, explotación y extermino a que se ha sometido al pueblo desde cuando el país alcanzó su independencia.

Partido Comunista Colombiano
Comité Zonal Metropolitano de Bucaramanga

Bucaramanga, mayo 9 de 2018.

 

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