Detenido ex comandante Jesús Santrich, ¿Fin del acuerdo de paz firmado en la Habana?

NELSON LOMBANA SILVA / PACOCOL.ORG

Hacia las cinco de la tarde de ayer 9 de abril, fue detenido en Bogotá por unidades del CTI, el ex comandante del secretariado de las Farc – Ep, Jesús Santrich acusado al parecer de tener nexos con el narcotráfico. Según se pudo establecer, un Tribunal de los Estados Unidos lo estaría solicitando en extradición por este concepto.

La decisión ha causado desconcierto en el pueblo colombiano por cuanto entiende esta medida como un nuevo y duro saboteo al proceso de paz materializado en la Habana y que tantos beneficios ha generado a pesar del continuo incumplimiento del gobierno nacional y la extrema derecha personificada en el Centro Democrático.

Consecutivamente el presidente Juan Manuel Santos, temeroso y débil políticamente, ha venido incumpliendo lo acordado por las dos partes, documento que reposa en gavetas de organismos internacionales, pero que al parecer no es impedimento para esta rancia y corrupta oligarquía desconocerlo, manosearlo e incumplirlo.

Indudablemente, es una puñalada mortal la que la clase dirigente oligarca le ha propinado a tan eximio anhelo de paz forjado con tanto sacrificio por un movimiento guerrillero que luchó heroicamente durante más de 50 años en las montañas de este país sudamericano. Una traición infame de una clase política que carece de las más elementales normas éticas.

No cumplió el gobierno nacional con la amnistía y hoy sigue en las mazmorras del régimen cientos y cientos de ex guerrilleros. El comandante Simón Trinidad continúa pudriéndose en las cárceles del imperialismo de los Estados Unidos, fue negada las curules para las víctimas, el estatuto de la oposición quedó en veremos, etc.

Ahora, al parecer comienza a saberse que los millones de dólares que venían para reparar a las víctimas y desarrollar lo acordado en la Habana, se han esfumado como por encanto. El cáncer de la corrupción carcome progresivamente la caricatura de democracia colombiana.

Los enemigos de la paz, que tienen rostro propio, han arremetido violentamente contra la convivencia y la reconciliación nacional, empujando al abismo de la violencia a un pueblo que quiere dar lo mejor de sí para cicatrizar las heridas de un conflicto tan largo y tan complejo.

El pueblo no puede posar de simple espectador. Se hace necesario movilizarse en todo el territorio nacional con la simple lógica de defender el acuerdo y derribar las ambiciones pérfidas del uribismo de ganar la presidencia sobre el jinete de la guerra, cuidando siempre de exonerar de la pelea a sus hijos y a los miembros de la clase dominante.

Cobra valor y vigencia las declaraciones del también ex comandante fariano, Jaime Guaraca, quien con increíble nitidez vaticinó lo que desafortunadamente viene sucediendo. “Yo conozco y he vivido cuatro leyes de amnistía del 48 hacia acá, y casi todas tienen el mismo objetivo y tienen un mismo parecido. Ahora se firma una ley de amnistía en todos esos documentos y fíjese usted que todavía no se ha cumplido”.

Recuerda el ex comandante fariano la amnistía del general Gustavo Rojas Pinilla. Una vez se hace y la guerrilla entrega sus armas es paulatinamente exterminada, empezando por su máximo comandante Guadalupe Salcedo, asesinado cobardemente por la espalda en las mismas calles de Bogotá.

Más adelante, agregó: Las Farc silenciaron las armas, pero el Estado no, siguió matando. Varias decenas de ex guerrilleros farianos han sido asesinados, vienen siendo asesinados sin ton ni son mientras el Estado guarda espeluznante silencio e indiferencia.

El llamado que hace Guaraca a aclimatar la paz por parte de la burguesía colombiana es rechazado categóricamente. “Es necesario que esta gente de la oligarquía olvide la cultura de la violencia, olvide la cultura de la guerra, de la muerte, olvide la cultura del odio, para que haya reconciliación en el país, para que haya un restablecimiento y reconstrucción del país”.

Esta maldita oligarquía no sabe hablar de paz, no sabe materializar la paz, sabe hacer la violencia contra un pueblo alienado, amordazado e indefenso. También afirma el comandante fariano: “Me parece que fue muy prematura la entrega de armas”. Son palabras mayores para reflexionar de una autoridad en estas lides de tratar con esta hipócrita y traicionera clase dirigente nacional.

Jesús Santrich resistirá los horrendos tratos de esta burguesía envalentonada y mafiosa. No más mártires, piedad para la patria que se viene desangrando por los cuatro costados. La paz sigue siendo una quimera en el horizonte de Colombia invadida por los Estados Unidos con sus 21 bases militares, con la complicidad del apátrida ex presidente Álvaro Uribe Vélez, quien pretende regresar a la presidencia en cuerpo ajeno.

¿Qué les espera a los demás miembros del secretariado de la ex Farc – Ep? ¿Los grilletes y las cárceles norteamericanas? También tiene razón el ex líder fariano Jaime Guaraca cuando dijo que este acuerdo era uno más de los numerosos que se habían firmado con la burguesía. Solo el pueblo organizado puede obligarla a cumplir. Hay que movilizarlo para que este noble ideal, se haga realidad, porque la paz debe estar por encima de las ideologías y las capillas políticas.

 

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