Venezuela: El Petro y la crisis humanitaria

Por: Edgardo Ramírez | cubadebate.cu

El robo de los recursos naturales estratégicos como la explotación y el asesinato, sin reparo de la población civil son los objetivos guerreristas de los imperialistas para dominar a los pueblos del mundo. Las recientes sanciones contra la Petromoneda es la develación que en Venezuela no hay crisis humanitaria.

Quienes vivimos en Venezuela hemos sobrevivido en los 19 años de revolución bolivariana a la operación maligna de la guerra de cuarta generación de los supremacistas Clinton, Bush, Obama y Trump; quienes han ejercido sin escrúpulos el terrorismo de Estado, en los ámbitos financiero, político, militar y mediático.

El poder financiero aplica el bloqueo financiero contra Venezuela, constituido por el Departamento del Tesoro; el FMI y el Banco Mundial; los banqueros de los grupos de Goldman Sachs, Deutsche Bank, JP Morgan, Bank of America, Citizens Financial y Citibank; más los fondos de inversión de Capital Advisors y Soros Fund Management; y las calificadoras de riesgo Moodys Fitch y Standard & Poor; que han sumado a la Comisión Europea y el ilegal paralelo dólar today. La pérfida es la destrucción de la economía y matar de hambre al pueblo venezolano negando los créditos internacionales y la compra de bienes y servicios; así como mal calificando con la tasa más alta a la deuda externa, a pesar de que el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha honrado oportunamente los compromisos financieros.

El presidente de turno de la Casa Blanca dirige el poder político a través del Departamento de Estado, el Congreso de la República, la OEA y la Cumbre de las Américas; sumando a los gobiernos sumisos de la derecha del continente y a las organizaciones tarifadas “defensoras de los derechos humanos” aduciendo las mentiras que en Venezuela no hay democracia ni libertad. Ningún gobierno imperialista y ningún gobierno de la derecha en la región han realizado más elecciones democráticas, seguras y legítimas que Venezuela. La verdad: el pueblo venezolano ha sido el protagonista de la paz y de la democracia participativa.

El poder militar es operado para generar terror en la población civil. La revolución bolivariana del Comandante Chávez no ha subestimado la larga lista de crímenes de guerra del Pentágono, la CIA, el FBI, el Comando Sur y la IV Flota; y la presencia de las 7 bases militares de Colombia, y las de Curazao, Aruba y Honduras. El imperialismo ha organizado los golpes militares de Arístides (Haití), Zelaya (Honduras), Chávez (Venezuela) y Correa (Ecuador); y los de Lugo (Paraguay) y Dilma (Brasil). La unión cívica militar y los permanentes ejercicios militares desde la guerra asimétrica garantizan la defensa de la soberanía y del territorio nacional.

El poder mediático es el que actúa velozmente generando el impacto psicológico del terror a la población civil operado por el Departamento de Estado, siendo indispensable el uso de la telemática (combinación de la internet y comunicaciones) por parte de las corporaciones privadas de las agencias de noticias UPI y CNN, que  tienen la batuta de la cobertura mundial en asociación con la Reuters del Reino Unido; aunados los principales periódicos el New York Times y Washington Post; la red establecida por el Time Warner, CNN, HBO y TNT, en sintonía con las cadenas de noticias ABC, NBC, CBS, Telemundo, Fox, y cadenas radial Clear y Channel Comumunications; que direccionan a las agencias de noticias de la región de América y del mundo: El País y ABC de España; El Tiempo, Caracol y RCN de Colombia; Grupo Clarín y La Nación de Argentina; El Nuevo Herald de Miami; los conglomerados de Telefónica, Televisa y Telmex (Carlos Slim) de México; Grupo Cisneros de Venezuela; O Globo y Abril de Brasil; El Mercurio de Chile, entre otros. Así como el uso de las nuevas redes sociales de Facebook, Twitter e Instagram.

Como vemos el imperialismo tienen una infraestructura tecnológica y una superestructura para la psicología del terror que llegan a todos los confines del mundo a diario multiplicando las mentiras a través de las campañas internacionales permanentes contra Venezuela, la revolución bolivariana y sus dirigentes, que tienen como objetivo saturar con mentiras a los pueblos sobre la realidad venezolana, para minimizar el debate y que acepten las políticas neoliberales en esos países, ya que buscan paralizar la organización y la movilización de los pueblos por la defensa de sus derechos políticos, sociales y económicos frente a la privatización de las empresas e industrias estratégicas, a la privatización de las pensiones, educación, salud y transporte. Así como para ocultar la corrupción de los presidentes, diputados, senadores y dirigentes de la derecha en el negocio de los Papeles de Panamá, los contratos de Odebrecht, la compra de votos, el narcotráfico, el lavado de dólares y la parapolítica.

La crisis humanitaria es una farsa porque el poderío financiero, político, militar y mediático del imperialismo está dirigido a golpear diariamente al pueblo de Venezuela; por la falta y la especulación de los alimentos, las medicinas y otros bienes y servicios. Los dirigentes de la derecha venezolana son denigrantes porque exigen la aplicación del bloqueo financiero y la intervención militar contra Venezuela; mientras tienen los privilegios y confort para viajar en chárter y vivir con sus familias en el exterior en hoteles o mansiones lujosas. Son ellos los que han aparecidos con empresas y patrimonios en los paraísos fiscales y en las conexiones con los diversos negocios de la corrupción. Los dirigentes opositores no reconocen las reglas del juego de la democracia una vez fracasado el plan terrorista de las guarimbas y a su vez, abandonaron a sus simpatizantes que al igual que la mayoría del pueblo somos los mas perjudicados por la guerra económica.

La Petromoneda, el nuevo cono monetario con la reducción de los tres (3) ceros al valor de la moneda y la reelección del presidente Nicolás Maduro el próximo 20 de mayo son la ofensiva de la revolución bolivariana para sentar las bases de la nueva economía contra la especulación y la inflación inducida, que son las fuerzas de la guerra económica imperialista. Es vital que la honestidad derrote la corrupción.

El gobierno revolucionario persigue el logro estratégico de fortalecer la soberanía y la defensa del territorio nacional, para sentar las bases del socialismo bolivariano con la democracia participativa del pueblo, la eficiencia y eficacia del Estado revolucionario, y la consolidación de la unidad cívica militar a fin de consolidar la integración de la región y contribuir con un mundo pluripolar y multipolar.

 

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