Gustavo Petro, el “outsider” colombiano

Gustavo Petro es uno de los políticos más innovadores de Latinoamérica y actual candidato a la presidencia de Colombia. Líder del movimiento “Progresistas”, representa un punto aparte en el panorama político colombiano. Es quizás el líder que más ha sacudido la vetusta democracia de ese país en las últimas décadas.

Colombia es un país extremadamente conservador. Las propuestas alternativas o de izquierda solo han logrado echar raíces en un sector ilustrado y en las bases populares más politizadas. Ese país andino nunca ha tenido un presidente que no sea de los dos sectores tradicionales, esas grandes y arrolladoras maquinarias que existen casi desde el mismo momento de la independencia de España.

A diferencia de otros líderes, Gustavo Petro ha logrado convertirse en una voz legítima que le contesta al establecimiento. Curiosamente, vastos sectores de la izquierda lo rechazan. La derecha en pleno también lo hace. El suyo es un liderazgo que se asienta sobre todo en los movimientos sociales alternativos: mujeres, LGTBI, animalistas y una larga lista de minorías tradicionalmente excluidas.

Los antecedentes de una nueva propuesta

Gustavo Petro fue el líder que introdujo el tema ambiental en la agenda de la política colombiana. Fue alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015. Durante ese lapso llamó fuertemente la atención su enconada lucha por poner el agua en el foco central de toda su propuesta de desarrollo. También por convertir el acceso al líquido vital en un derecho universal.

Como alcalde se opuso rotundamente a los procesos de urbanización indiscriminados y a los sistemas de transporte contaminantes. Impulsó como pocos el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano. También le dio un apoyo decidido a todas las iniciativas que hacían uso de energías limpias. Así mismo, prohibió las corridas de toros y esto hizo que la más rancia aristocracia lo declarara su enemigo acérrimo.

Propuso un plan de urbanización en el que se privilegiaba la densificación urbana. Esto es, crecimiento hacia arriba de las edificaciones y concentración de la población en zonas cercanas a los lugares de trabajo. Esto con el fin de reducir el número de desplazamientos en automotores y de ese modo mejorar la calidad del aire y de la vida en la ciudad. Solo alcanzó logros parciales en este punto, ya que tuvo una férrea oposición que le impidió ir más allá. Los grandes constructores y los grandes transportistas también se convirtieron en sus enemigos.

La visión de país de Gustavo Petro

Como candidato a la presidencia, Petro se ha mantenido en sus trece. El medio ambiente sigue estando en el corazón de su propuesta. Ha anunciado un decidido apoyo a las energías limpias. Incluso ha indicado que de llegar a la presidencia impulsaría un plan de desarrollo enfocado a eliminar progresivamente el uso de combustibles fósiles.

3.2.Petro_También ha anunciado un plan audaz. Su objetivo es facilitar las condiciones para que las viviendas cuenten con paneles solares que permitan reducir o eliminar el gasto de energía eléctrica. Interesante punto de vista si se toma en cuenta que Colombia está situada sobre la línea ecuatorial y, por lo tanto, podría aprovechar muy bien el recurso solar.

Así mismo, ha planteado y defendido la idea de que Colombia debe enfocarse hacia un modelo de desarrollo basado en la agroindustria. El país tiene grandes extensiones de tierra fértil que han sido desaprovechadas. La propuesta de Petro va en el sentido de salir del modelo minero y petrolero en el cual camina el país, para promover de forma decidida la actividad agrícola. Esto, dice Petro, le garantizaría la seguridad alimentaria a Colombia y a la vez catapultaría uno de los renglones con más potencial en el país.

Estas son solo algunas de sus propuestas. Hay muchas más. En todas hay un punto en común: no se parecen a las de los demás políticos colombianos.

Petro y el establecimiento

Prácticamente todo el establecimiento colombiano tiene en la mira a Gustavo Petro. Pocas figuras en la historia política de ese país han sido objeto de una persecución tan sistemática y feroz. Amplios sectores de la prensa tradicional, así como la clase política, que incluye a prácticamente todos los partidos, se han declarado sus enemigos. Eso sin contar a un importante segmento de figuras en los órganos disciplinarios.

3.3.Petro_¿Por qué tanto rechazo? Petro es un genuino outsider. Fue senador durante 12 años y alcalde de Bogotá por 4 y siempre defendió rabiosamente su independencia. Detrás suyo no están los grandes grupos económicos, sino un importante conglomerado de minorías que defendieron, día a día, su mandato cuando fue despojado de él por una medida administrativa.

Logró lo imposible: retornar a su cargo. Y todo gracias al respaldo popular y a las medidas de protección que emitió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a su favor y que un anónimo juez decidió respaldar. El propio Juan Manuel Santos, presidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz, intentó desacatarlas.

El solo hecho de que Petro haya triunfado en ese episodio probó que el suyo es un liderazgo auténtico, de fuerte raigambre social. Así mismo, y ese es el quid de la cuestión, evidenció que Petro brilla con luz propia en un  medio en el que se necesita de padrinazgos políticos o económicos para ser opción de poder.

Lo que vendrá

Por el momento, Gustavo Petro ha liderado varias de las encuestas para las presidenciales. Aún así, y pese al reiterativo llamado que él le ha hecho a otros sectores aparentemente alternativos, nadie quiere hacer una alianza con él, de cara a las elecciones de 2018.

3.4.Petro_Unos lo acusan de individualista, de soberbio, de radical. Pueden tener razón en parte. En “Progresistas” no hay ningún otro líder de la dimensión de Petro. Y durante su gobierno en Bogotá no fue generoso en llamar a gentes de otros partidos para cogobernar con él. Otros dicen que el problema es más simple: Petro es insobornable. No va a pactar prebendas con nadie y eso lo aleja de la mayoría de políticos.

El movimiento Progresistas, de Gustavo Petro, es una de esas raras excepciones en Latinoamérica, de un conglomerado con opciones de poder, al margen de la clase política. Si logra quedarse con la presidencia es algo que está por verse. Puede que dé una gran sorpresa en los comicios. Mientras tanto, resulta claro que su presencia en la contienda oxigena notablemente la vetusta democracia colombiana.

(Fotos: El Tiempo, Confidencial Colombia, El Tiempo, El Espectador)

por Edith Sánchez / http://laopinion-digital.com
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