Un tirador asesina al menos a 28 personas en una masacre en una iglesia de Texas

Un hombre abre fuego en una misa en Sutherland Springs y muere tras la persecución policial

La pesadilla recurrente del tirador solitario ha vuelto a sumir este domingo a Estados Unidos en el horror. Un hombre armado entró a mediodía en una iglesia Baptista de Sutherland Springs, una pequeña localidad de Texas cercana a la ciudad de San Antonio, y abrió fuego contra los feligreses congregados en misa dejando al menos 28 muertos y una veintena de heridos, cifra ofrecida por la policía local esta tarde y que podría aumentar. 

El asesino escapó del lugar en coche y murió tras una persecución policial. Por ahora no se conoce su identidad ni se ha precisado si fue abatido durante la operación de captura o se suicidó. La de Sutherland Springs es la cuarta masacre con armas de fuego con más muertos en la historia de Estados Unidos y pone una vez más sobre el tapete el debate nacional en torno a la regulación del acceso de civiles a armas de fuego.

La iglesia atacada acostumbra a grabar con vídeo sus misas, por lo que investigadores del Estado  de Texas afirmaron a medios estadounidenses que en el registro de la misa encontrarán a buen seguro los detalles concretos del tiroteo. “Nunca te esperas que pase algo así. Mi corazón está roto”, dijo a la prensa el concejal Albert Gómez. El editor de un periódico local describió la parroquia como una congregación local como cualquier otra de las zonas rurales de Texas. “Simplemente una pequeña iglesia de pueblo americano donde la gente acude para reunirse y celebrar”. A las ceremonias dominicales asistían niños y ancianos. Un funcionario del condado avanzó que había menores afectados por el tiroteo pero no concretó la gravedad de sus heridas.

A los pocos minutos de la tragedia, vecinos y familiares de las víctimas se acercaron rápidamente a los alrededores del centro religioso a la vez que los vehículos de la policía local y estatal. Las fuerzas de seguridad ordenaron a los residentes que no saliesen de sus casas hasta que la situación estuviese completamente bajo control. Además de las autoridades locales, el FBI se ha trasladado a la zona del incidente para asistir en la investigación.

Carrie Matula, una testigo, explicó a NBC que los disparos procedían de un arma semiautomática. “Yo me encontraba a 50 metros de la iglesia”, afirmó. A la escena de los hechos acudieron también servicios de emergencia, incluyendo helicópteros para trasladar a heridos a distintos hospitales de la zona. El Centro Médico Connally Memorial, a pocos minutos de la iglesia, comunicó a medios estadounidenses que había recibido varias víctimas del tiroteo, pero no dijo cuántas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recién aterrizado en Japón para su gira asiática, escribió en Twitter: “Que Dios bendiga a la gente de Sutherland Springs”. El gobernador del Estado, Greg Abbott, ha ofrecido sus condolencias y calificó el ataque como un “acto del mal”. A través de un mensaje en Twitter, Abbott también agradeció las labores de la policía y aseguró que las autoridades divulgarán más detalles en las próximas horas. El senador republicano y excandidato presidencial, Ted Cruz, también expresó en las redes sociales su solidaridad con las víctimas.

El último ataque de esta envergadura en una iglesia estadounidense ocurrió en Charleston (Carolina del Sur) en junio de 2015. Dylan Roof, un joven blanco, entró en una iglesia de Charleston (Carolina del Sur) y mató a tiros a nueve personas afroamericanas en el que fue considerado uno de los peores crímenes de odio racial. Roof ha sido condenado a muerte por inyección letal.

La masacre de Sutherland Spring ocurre apenas un mes después del peor ataque con un arma en la historia de Estados Unidos, en Nevada, que resultó en la muerte de 60 personas y más de 500 heridos. Durante un concierto de música country, un hombre de 64 años disparó a ráfagas contra miles de asistentes en una céntrica explanada de Las Vegas. El segundo peor asesinato masivo hasta la fecha ocurrió en Orlando en 2016 con 49 muertos y el tercero en Virgina en 2007 con 32.

 

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