Intereses geopolíticos de EEUU contra el desarme

Por Vladimir Zaemskiy

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Teniendo en cuenta las acusaciones esgrimidas por Occidente de que Rusia incumple sus obligaciones de desarme nuclear creando graves amenazas a la paz mundial, ofrecemos esta breve reseña aclaratoria del tema.

En el año 2000, cuando las relaciones ruso-estadounidenses se caracterizaban por una dinámica positiva, el Gobierno de Rusia celebró con el Gobierno de los Estados Unidos de América el Acuerdo de Gestión y Disposición de Plutonio. En 2011 en pleno proceso de “reinicio” de las relaciones ruso-norteamericanas cuando primaba la esperanza de que el factor de la fuerza se mermara en la política y se redujera la tirantez internacional, abandonando EEUU su acostumbrada práctica de imponer sanciones políticamente motivadas, el Acuerdo entró en vigor.

Sin embargo, después de 2011, EEUU ha emprendido una serie de medidas hostiles hacia Rusia. La conducta de Washington ha provocado un cambio drástico en el ámbito de la estabilidad estratégica en comparación con lo que existía en los tiempos de la firma y entrada en vigor del Acuerdo sobre Plutonio.

Entre otras cosas, en el año 2012, en EEUU se aprobó la así llamada “Ley Magnitskiy”, que dio inicio a una presión sin precedentes contra nuestro país bajo pretextos ficticios.

Tras la reunificación de Crimea con Rusia en 2014, la administración norteamericana ha dado una secuencia de pasos hostiles dirigidos no sólo a torpedear la economía de nuestro país sino, además, a quebrantar la integridad territorial de Rusia. Al mismo tiempo, la OTAN empezó a incrementar planificadamente su infraestructura militar y la cantidad de tropas estadounidenses y de otros países del Bloque en las inmediaciones de las fronteras rusas, lo cual aumenta la tensión y el grado de enfrentamiento militar. La envergadura de tal actividad pone en entredicho la voluntad de EEUU y de la Alianza en general, de cumplir sus compromisos que dimanan del Acta Fundacional Rusia-OTAN de 1997 y que imponen la obligación de no desplegar cuantiosas fuerzas de combate en el territorio de los nuevos miembros de la OTAN.

Llaman la atención las amenazas directas que acaban de proferir desde Washington sobre posibles atentados terroristas en las ciudades rusas.

Es natural que en esta situación Rusia tuvo que reaccionar y como en otros casos nuestra respuesta fue de carácter asimétrico. Nuestras acciones corresponden plenamente al Derecho Internacional. Las consideramos como una consecuencia de la transgresión que se ha operado en las circunstancias en torno al Acuerdo que permiten dar pasos conforme al sentido de la Convención de Viena sobre el derecho de los tratados, adoptada en 1969. La decisión que hemos tomado es una señal clara para Washington de que resulta inútil intentar hablar con Rusia desde posiciones de la fuerza en términos de sanciones y ultimátum, prosiguiendo la cooperación selectiva con nuestro país en áreas ventajosas para EEUU.

En lo que se refiere al Acuerdo la última gota que rebasó el vaso de nuestra paciencia fue lo siguiente. La Parte estadounidense escogió la vía de cambiar unilateralmente la estrategia concordada de eliminación de materiales, explicándolo por la necesidad de ahorrar tiempo y fondos. En vez de “incinerar” el plutonio en reactores nucleares, EEUU pretende utilizar un análogo simplificado del método de inmovilizar o “diluir” el material enterrando el plutonio en las capas salinas. Este método no garantiza la irreversibilidad de tal eliminación permitiendo a Washington conservar el potencial de retorno. Lo reconocen incluso los propios especialistas norteamericanos que alegan, por otro lado, el alto costo y las dificultades técnicas de una eventual recuperación del plutonio con calidades bélicas. Es de notar que EEUU emprendieron este paso justamente cuando Rusia había cumplido su compromiso y terminado de montar las costosas instalaciones de eliminación de plutonio.

Rusia no rehúsa sus obligaciones en el área del desarme nuclear. El plutonio ruso declarado como innecesario para fines de la defensa se mantendrá fuera de la fabricación de armas. El Decreto del Presidente de la Federación de Rusia especifica con toda claridad este elemento clave.

Rusia no da al traste con el Acuerdo. En caso de que EEUU corrija su política y tomen medidas para recuperar la confianza y eliminar las causas que provocaron el cambio fundamental en las circunstancias de estabilidad estratégica, estaremos dispuestos a restablecer el Acuerdo.

Condiciones específicas cuyo cumplimiento es imprescindible para poder reanudar el Acuerdo serán determinadas por la Asamblea Federal de la Federación de Rusia que acaba de aprobar Ley federal sobre la suspensión del Acuerdo por parte de Rusia.

T/Vladimir Zaemskiy
Embajador de Rusia en Venezuela

Redacción Canadá

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