¡Acuerdo ya!, clamor ciudadano por la paz de Colombia

Por Adalys Pilar Mireles

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Bogotá, 21 oct (PL) Con el pedido generalizado de ¡Acuerdo ya! otra oleada ciudadana recorrió las calles de esta capital hasta llegar a la colonial Plaza Bolívar y abrazar al campamento por la paz, fruto de un clamor que parece sin fin.

La marcha protagonizada la víspera por universitarios, trabajadores, víctimas del conflicto y otros pobladores fue la tercera convocada aquí tras el reciente plebiscito, cuyos sorpresivos resultados despertaron una inesperada reacción popular.

Se trató de una demostración coordinada de manera autónoma por estudiantes con el apoyo de otros ciudadanos la cual evidenció que seguimos movilizados de manera permanente con un mensaje claro: el resultado de ese ejercicio democrático no puede ser el regreso a la guerra sino un diálogo nacional, comentó a Prensa Latina José Antequera, uno de los líderes de la última caminata.

Luego del 2 de octubre cuando muchos lamentamos haber perdido la oportunidad de dar el paso requerido hacia la paz, hemos visto con esperanza el resurgir de un sentimiento en defensa del largo proceso de conversaciones entre el Ejecutivo y las insurgentes FARC-EP, declaró la exsecretaria de Gobierno de la alcaldía bogotana, Gloria Flórez.

El denominador común de las manifestaciones realizadas hasta ahora con la participación también de indígenas, campesinos y grupos de afrodescendientes, ha sido exigir que las partes involucradas en el actual debate y su salida alcancen con premura un consenso definitivo a fin de destrabar de una vez el proceso pacificador.

El pasado 26 de septiembre el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), Timoleón Jiménez, firmaron en Cartagena de Indias el llamado Acuerdo Final con el que se comprometieron a terminar la confrontación bélica.

Poco después en el plebiscito fue ligeramente mayoritario el rechazo a ese documento, resultado que abrió una interrogante sobre la vigencia del mismo y las posibilidades de cerrar el conflicto con dicho movimiento guerrillero, el mayor del país.

A partir de entonces los defensores del Sí y otros grupos que habían permanecido en silencio decidieron salir a las calles para evitar un retroceso en las gestiones encaminadas a concluir la conflagración.

Las marchas realizadas en esta capital y otras ciudades son autónomas, independientes y expresan el sentir de miles de colombianos, ningún sector político puede apropiarse de ellas, insistió Antequera.

Según el activista tanto los universitarios como los trabajadores, jubilados y otros de los manifestantes demandan que sea respetada la mesa de La Habana como el espacio legítimo para hallar soluciones ante el clima de incertidumbre imperante.

De ninguna manera aceptamos que el expresidente Álvaro Uribe pretenda determinar el curso de la paz como si representara a todos aquellos que rechazaron en las urnas el convenio, tampoco un arreglo a puertas cerradas en la Casa de Nariño con el ahora senador, expresó.

Los reclamantes reprueban igualmente una renegociación desde cero.

Luego del revés sufrido el 2 de octubre Santos decidió crear escenarios de diálogo con todas las fuerzas, en particular con los promotores del voto negativo, con el propósito de escuchar sus propuestas con vistas a un eventual ajuste del pacto ya existente, etapa que concluyó ayer.

Resta esperar por la evolución de los contactos en La Habana entre representantes gubernamentales y de las FARC-EP, quienes analizarán las proposiciones elaboradas en Bogotá, en otro intento por despejar el intrincado camino hacia la paz.

A la espera de una salida al complejo panorama actual, unas 200 personas siguen acampadas en la Plaza Bolívar de donde -aseguran- no saldrán hasta que entre en vigor el tratado definitivo sobre el fin de la guerra con esa agrupación insurgente.

lma/ap

Redaccón Canadá

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