Golpe de Estado continua en Brasil con persecución a Lula, La Jornada

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva

México, 15 sep (PL) Las acusaciones contra el expresidente brasileño Inacio Lula da Silva parecen confirmar que en Brasil opera un golpe de Estado de la oligarquía, denuncia hoy aquí el diario La Jornada.

Golpe de Estado de cuello blanco que, como ocurría tras los cuartelazos militares de antaño, comenzó la etapa de persecución de los derrotados, refiere la publicación sobre la destitución de la presidenta Dilma Russeff a manos del Congreso y las alegaciones de corrupción que ahora penden contra Lula.

Es significativo que las acusaciones ocurran días después de que Lula anunciara su intención de presentarse como candidato a las elecciones presidenciales de 2018, lo que otorga a la causa en contra del expresidente un cariz político inocultable, acota La Jornada.

A ello debe agregarse la poca verosimilitud de la imputación, que contrasta con el nivel de vida del viejo dirigente obrero, muy alejado del enriquecimiento súbito, enfatiza.

Contrasta el diario que numerosos integrantes de la clase política tradicional brasileña están involucrados en el llamado caso Lava Jato y ostentan, por regla general, fortunas difícilmente explicables si no es por la corrupción.

La crisis política que vive Brasil debe ser vista como una operación en dos fases: una legislativa, que concluyó con la destitución de Dilma Rousseff, y una judicial, que ahora apunta contra su mentor y antecesor en el cargo, afirma el articulo.

Asegura que se trata de la reacción de una oligarquía que sólo coyunturalmente toleró el ejercicio de la presidencia por un antiguo sindicalista metalúrgico y una luchadora social que participó en el movimiento guerrillero contra la dictadura militar en la década de 1960.

La Jornada suscribe que está claro el afán por cambiar el rumbo socioeconómico del poder público en la mayor nación de América Latina, suprimir los rasgos soberanistas y populares de la administración y operar una regresión hacia el neoliberalismo.

Esa tarea la realiza ya Michel Temer, el presidente impuesto tras la caída de Dilma, concluye el rotativo.

rc/ool

Redaccón Canadá
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