Venezuela, Colombia y el fin a una crisis de dos mil kilómetros

circulo-colombia-venezuelaPor Betty Hernández Quintana*

Caracas (PL) La frontera común entre Venezuela y Colombia fue punto de fricción entre ambos países el último año, pero ambos gobiernos avanzan en el proceso de reapertura del paso internacional y la solución de problemas de seguridad que afectaron al territorio.

En agosto de 2015, el presidente Nicolás Maduro determinó el cierre de las zonas limítrofes tras varias agresiones de grupos paramilitares vinculados a la ultraderecha en esas localidades.

La medida, según el ejecutivo, también estaba dirigida a enfrentar otros crímenes asociados con las bandas armadas, como son el contrabando, los secuestros o el narcotráfico.

Sin embargo, debido a la significativa migración colombiana en el país, que data de la década de 1970, esa frontera es la más poblada en Sudamérica.

Por tanto, la medida impactó a ambas naciones y no solo en el aspecto social sino en el económico: un monto significativo de mercancías de la industria minera colombiana transita por el corredor y representa una fuente de ingresos para los municipios venezolanos.

Paraíso Sudamericano

Hace más de cuatro décadas que los colombianos han emigrado a Venezuela para evitar el conflicto armado interno que afectaba a su territorio.

Solo en la década de los 90, esa comunidad representaban el 77 por ciento de los inmigrantes en la nación, según cifras de la Universidad de Los Andes de Venezuela.

Con la Revolución bolivariana liderada por Hugo Chávez, se aprovecharon los ingresos del sector petrolero para financiar programas sociales que favorecieran a los segmentos más vulnerables de la población, entre ellos los emigrados colombianos.

Entre los beneficios que impulsó el ejecutivo en aquel momento estuvo la legalización de la residencia, el derecho al voto y el acceso a varios servicios sociales en iguales condiciones que el resto de la ciudadanía venezolana.

Sin embargo, la tierra de Simón Bolívar no solo prometía todos esos beneficios para los inmigrantes del país vecino.

Según investigaciones de la cadena televisiva Telesur, las políticas subsidiarias del Gobierno bolivariano para los productos básicos y el hecho de que Venezuela tiene la gasolina más barata del mundo, hicieron a este país blanco del contrabando.

Bandas criminales hacen negocios en la frontera, alterando los precios de los productos y exacerbando problemas como el contrabando y el desvío de recursos, añadió el medio.

Particularmente en Venezuela existe el problema de la extracción masiva de derivados del petróleo (gasolina, gas doméstico) así como otros productos que sean rentables para los contrabandistas o ‘bachaqueros’, como se les llama localmente, continuó el informe.

En agosto de 2014, 45 mil barriles de gasolina se fugaban hacia Colombia diariamente y 100 mil hacia el Caribe, un total de 145 mil toneles cada jornada: el equivalente a la mitad del consumo nacional de gasolina, según datos oficiales.

Ese flagelo se extiende a lo largo y ancho de la línea fronteriza con Colombia, que abarca unos dos mil 200 kilómetros por los estados de Zulia, Táchira, Apure y Amazonas.

Evolución

A casi un año del cierre fronterizo, la canciller venezolana Delcy Rodríguez recibió a su par colombiana María Ángela Holguín, iniciando las negociaciones para pactar la reapertura del corredor internacional.

Posteriormente, la ciudad fronteriza de Táchira acogió varias reuniones donde comisiones especializadas de ambas partes discutieron temas como la migración, el comercio en el corredor limítrofe, la ciudadanía de las poblaciones y el control vehicular.

En este contexto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presentó un estudio sobre la realidad de la frontera colombo-venezolana, considerada la más activa de la región.

En el documento, la entidad destacó varios puntos para dirigir el diálogo, centrándose en temas como la formalización del comercio, el diferencial cambiario, la seguridad ciudadana, el flujo de bienes y servicios, y el tránsito legal, regulado y seguro entre ambos países. La Cepal instó a ambas partes a disminuir el comercio informal y la restauración del formal combatiendo el contrabando con acciones gubernamentales conjuntas en las que participen tanto las autoridades como los afectados.

Señaló que la divergencia en las tasas cambiarias es un incentivo para la especulación que resulta nocivo para ambas economías y convidó a los organismos financieros de cada país a trabajar para estabilizar el flujo de las divisas.

La entidad regional recordó la necesidad de elaborar planes de seguridad más amplios y reforzar la vigilancia en las zonas rurales, sitios catalogados como más vulnerables para el flujo ilícito de bienes y de divisas.

El documento instó a fijar la reapertura definitiva de la frontera y recalcó que ese acontecimiento beneficiaría a las dos naciones.

Tras las negociaciones, los presidentes Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos se reunieron en el estado de Bolívar y oficializaron una serie de propuestas para mejorar las relaciones bilaterales zanjando las diferencias en el tema.

Entre las medidas anunciadas destaca la creación de la Tarjeta Migratoria Fronteriza para controlar el movimiento de venezolanos hacia territorio de Colombia, así como la entrega de una placa para el control vehicular de los habitantes de los municipios limítrofes: Bolívar, Pedro María Ureña, García de Hevia, Junín, Rafael Urdaneta, Capacho Nuevo y Capacho Viejo, Lobatera y Ayacucho.

También se prevé la venta de combustible en esa zona y la instauración del servicio de transporte del pueblo a la frontera.

En estas condiciones, el pasado 13 de agosto se reabrió la frontera por cinco accesos, de forma ordenada, controlada y gradual, bajo la premisa de defender la paz y la seguridad de los ciudadanos de ambas naciones.

*Corresponsal de Prensa Latina en Venezuela.

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Redaccón Canadá

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