El “¡yo no fui!” de Uribe Ayer sembró miedo y ahora tiene… ¡MIEDO!

Dick Emanuelson

 El ex presidente Álvaro Uribe fue interrogado hoy ante la Comisión de Acusaciones, en el congreso colombiano.
Crítica, desenmascaramiento, desnudo de la verdad, sacuden hoy a esa disminuida figura, así como a casi todos los directores de la policía política secreta del DAS y sus diferentes jefes de la contrainteligencia, personajes confesos por haber interceptado a la oposición, periodistas, líderes de DD.HH. militantes políticos y sociales.
Agentes al servicio de un Terrorismo de Estado, son todas esas personalidades que él mismo ubicó en sus cargos. Pensar que fue tan “macho”, el pobre, que ahora resulta que teme y se apresura en decir que toda esta investigación es “una venganza criminal en contra de su gobierno y familia”.
EL CINISMO DE URIBE no tiene límites, todavía piensa que subiendo el tono de su voz puede asustar a la gente, cuando ya le pegó un trompazo la verdad. Aún rodeado de fuertes engendros desde que comenzara su carrera política como aliado y socio de Pablo Escobar, barón de la droga en Medellín, semejante aparato montado en torno suyo no lo salvó de aparecer ocupando el puesto N° 82 en el ranking de corruptos.
Y no es que lo haya puesto cualquiera, sino que ese sitial se lo otorgó, nada más ni nada menos que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, según un informe secreto elaborado por esos otros engendros, en 1991 y publicado en la revista estadounidense News Week 2001.
Está muy bien posicionado porque la lista completa está formada por 103 personas, todas acusadas de formar parte como socios al “narcotraficante más violento y asesino que haya tenido Colombia”, el Capo No 1. de los Carteles, Pablo Escobar.
Esto le augura un triste final, como siempre ocurre en los cárteles mafiosos cuando de cobrar facturas se trata.
 
De izquierda: Mario Uribe, primo de Álvaro, presidente de la cámara
de representantes pero encarcelado por sus nexos con la mafia narco-
paramilitar. A la derecha, José Obdulio Gaviría, asesor político
y mano derecha de Uribe pero también primo al Capo No. 1, Pablo
Escobar
, (No. 3 de izquierda), jefe del cartel de Medellín.
CUANDO LUÍS GUILLERMO PÉREZ, representante de las víctimas y secretario general de FIDH, Federación Internacional de los DD.HH. con sede en París, tomó la palabra, el ex presidente colombiano no tuvo valor para quedarse frente a la comisión investigativa del Congreso colombiano. Su rostro demuestra tanto odio, tanto veneno incorporado en su anatomía, que jamás lo han visto sonreír. Ver su fotografía es percibir la ausencia del más mínimo sentimiento, una frialdad comparable a la de la serpiente.
A esta percepción personal, ahora se suman los datos y pruebas aportadas por Luis Guillermo Pérez contra el ex presidente de los colombianos, que lo dejan enganchado como un mandatario que ordenó las acciones terroristas más espantosas a través de sus órganos de seguridad y de inteligencia militar.
En lo que a mí respecta, tengo experiencias de lo que representa el terrorismo de estado, ya sea a través de acciones de guerra psicológica como de amenazas de muerte constantes durante todo 2005. También están las pruebas técnicas a través de los documentos que confirman cómo las máximas autoridades del DAS daban cuenta e informe de sus andanzas diarias al mandatario.
 
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COMENTARÉ UN SOLO EJEMPLO de ese reporte a Uribe sobre los sucesos el 15 de junio de 2005. Tenía programado hacer una gira por Centroamérica. Durante todo el trayecto de taxi de mi apartamento, en el norte de Bogotá, tuve a los supuestamente “invisibles” agentes, detrás mío. En el aeropuerto fui fotografiado en 5-6 ocasiones, todo está documentado en mi carpeta personal que armó el DAS ese año. La carpeta fue decomisada, como tantas más, por la fiscalía colombiana en 2009 y ahora son pruebas técnicas en cuatro procesos judiciales en contra el entonces jefe del DAS, Jorge Noguera [1].
Pero la “sombra” no terminaba ahí. Dicen los agentes del DAS en su informe en una segunda carpeta donde figuro [2]:
“En el interior del avión 690 del Grupo Taca, el 15 de junio 2005, con destino a San José de Costa Rica, se detectó en su equipaje un computador, procediendo a ubicarle momentáneamente un imán, con el fin de borrar su memoria”.

 
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¿Cómo podemos caracterizar tal acción?
¿Qué hubiera pasado si los agentes de Chávez, por mencionara a alguien, hubieran hecho algo similar con un periodista de CNN con destino a Atlanta?
Recordemos que esa acción terrorista fue realizada en área internacional, más precisamente, mientras me encontraba sentado en la butaca de un avión listo para despegar del aeropuerto internacional El Dorado, el 15 de junio de 2005 en donde no se permite ningún tipo de aparatos electrónicos.
LOS AGENTES NO CONTENTOS de intentar borrarme el contenido de mi computador, culminaron su informe del día con lo siguiente:
“Se envió (un) correo (electrónico) anónimo a las autoridades policiales de Costa Rica, difundiendo presencia de terrorista en el avión con las características de DICK EMANUELSSON” [pag 11 del DAS].
En la página 9, esos mismos agentes fueron más objetivos, al presentarme como un defensor de las organizaciones sociales, hecho que no voy a negar. Pero agregan que “ataca políticas gubernamentales del presidente…” y que “establece vínculos entre los organismos de seguridad y AUC (los paramilitares)”. Tampoco lo puedo negar.
En la página 11 hay un mapa que marca mi itinerario por el mundo, registrados con líneas entre país y país, datos que son reales ya que jamás negué ser corresponsal en Latinoamérica para el diario sueco Norrskensflamman, donde trabajo desde 1984, acreditado en Colombia entre 2000 y diciembre de 2005 cuando me vio obligado de abandonar el país por las constantes amenazas de muerte, llamadas telefónicas que ahora sabemos quienes eran los autores.
En la página 12 siguen las tareas contra mi persona:
“Iniciar campaña (de) desprestigio a nivel internacional, a través de las siguientes actividades:
– Comunicados
– Inclusión Video FARC
– Gestionar la suspensión de Visa
 
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Cuando DAS&Uribe no pudieron silenciar al periodista sueco
a través amenazas de muerte, optaron por la guerra sucia, leyendo
bien los manuales de la CIA.
AL OTRO PERIODISTA QUE FIGURA en esta carpeta de 326 páginas, Hollman Morris, le achacaron las mismas conclusiones. Es decir, fuimos víctimas de acciones de guerra sucia, desprestigio, montajes, mentiras y amenazas constantes.
 
¿Para que robar el pasaporte del periodista Hollman Morris? Los agentes del DAS
son ruedas sueltas o obedicieron las ordenes de Uribe que públicamente acusaba
a Hollman Morris por estar al servicio a las FARC-EP.
El plan de desprestigio constituía en hacer montajes incluyéndonos como guerrilleros en videos de la guerrilla, como DAS hizo con Freddy Muñóz, periodista colombiano de Telesur. Colocaron su cabeza en un cuerpo de un guerrillero de casi dos metros, ignorando que el colega es de muy baja estatura. La tarea política del DAS era de acusarnos de ser terroristas internacionales, para así “neutralizar” nuestra labor investigativo en contra Uribe por sus nexos con la mafia, el narcoparamilitarismo y el verdadero caracter terrorista del estado colombiano. Hacerlo en ese hermoso país tiene sus costos, además de más de 200 periodistas asesinados…
Uribe ha negado sistemáticamente todo tipo de acciones ilegales, utilizando a sus agentes del DAS en su agenda política. Uno de los directores de ese organismo nefasto, Maria del Pilar Hurtado, no era nada tonta y solicitó y recibió, en tiempo récord, asilo político en Panamá donde, casualmente, se encuentra el compadre político de Uribe, Ricardo Martinelli, fuerte empresario y hombre de la extrema derecha panameña.
 
Al servico al Patrón; Maria del Pilar Hurtado, jefa del DAS, ahora asilada en Panamá
Es el mismo presidente el que ha dado su territorio otra vez a los gringos además de calmar su apetito de nuevas bases militares en territorio panameño y que, igual como Uribe, recibió la delegación del golpista hondureño. Roberto Micheletti solo diez días del golpe militar en el país centroamericano, el 28 de junio de 2009.


LO QUE AQUÍ HE PRESENTADO sólo es un fragmento de increíbles delitos cometidos por los subalternos de Uribe, en el DAS.

Cabe que nos preguntemos:
¿Habrían cometido ellos esos delitos sin el consentimiento u órdenes expresas de Uribe?
¿Cómo fue que dijo el veterano periodista Juan Gossaín, esa mañana en su editorial en la RCN Radio? [3]:
“Los colombianos tenemos derecho a saber quién fue el que intentó convertir a nuestro país en un Estado de policías y de terroristas del Estado (…) ¿Quién fue el que concibió el macabro plan de perseguir a opositores, reales o imaginarios, como si fueran delincuentes? ¿Quién está atrás de esto? ¿Tres detectives del DAS? ¡No me hagan reír! (…) Queremos saber si el DAS es una institución respetable del Estado o es una cueva de bandidos. Esto no lo hacen sino los bandidos: perseguir a los demás, poner bombas para hacer creer que fue la oposición (…)”
RM
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